La artista Syd era aún una adolescente cuando empezó a revolucionar el sonido de la música. Fue entonces cuando ella y sus amigos comenzaron a publicar música como parte del emblemático colectivo Odd Future, y la habitación infantil de la artista en Los Ángeles les sirvió como principal espacio creativo. Sin embargo, desde entonces su vida ha cambiado de forma significativa. Tras una serie de trabajos destacados con el colectivo The Internet, así como lanzamientos en solitario, se planteó seriamente la cuestión de aceptarse a sí misma.
El primer álbum de la artista en cuatro años, «Beard», aunque no está dedicado a la «crisis de la mediana edad», se basa en un profundo proceso de autoconocimiento que ha llevado a cabo en los últimos años. La artista, que toda su vida ha luchado contra la falta de confianza en sí misma (y también en sus propias relaciones), por fin está dispuesta a reconocer que ha sido capaz de quererse tal y como es. Esa aceptación le permite seguir adelante sin obsesionarse con el pasado, algo que también se refleja en el ecléctico contenido sonoro del álbum.