Clasicos, Hip-Hop Internacional

Big L: Leyenda Maldita de Harlem (pt. II)

Por: gadc33318 de agosto de 2016 @ 21:30

Tras haber publicado la primera parte del artículo días atrás, llegamos al 28 de marzo de 1995 y por tanto, al lanzamiento oficial de su álbum debut: Lifestylez ov da Poor & Dangerous.

El álbum, como ya había defendido en anteriores grabaciones, denota un gran ingenio lírico escoltado por rimas provocadoras, ostentosas y, en ocasiones, hasta perturbadoras o humorísticas. Punchlines y wordplays en su sentido más estricto. Técnicamente está repleto de figuras literarias entre las que abunda la aliteración a partir de rimas consonantes multisilábicas y rimas internas que consiguen una gran y compleja estructura rítmica y acaban demostrando sus grandes dotes en los skills.

El título del álbum ya es una primera muestra del ingenio e ironía de Big L. Entre 1984 y 1995 se emitía en televisión Lifestyles of the Rich and Famous, un programa que invitaba a un personaje famoso a mostrar excéntricamente su opulenta vida repleta de lujos y hablar de sus caros hobbies y su inasequible estilo de vida. Con Lifestylez ov da Poor & Dangerous, Big L presenta la antítesis a dicho programa empezando por escribir incorrectamente el título y modificando el “rich” por el “poor” y el “famous” por el “dangerous”. No deja mucho a la imaginación, en él no iba a hablar de vidas lujosas y excesivas, sino de la vida pobre y peligrosa de un chico de Harlem.

Aunque podamos leer la etiqueta horrorcore junto al título del álbum en algunas páginas, no estamos delante de un disco de esa clase (recordamos que se le ha llegado a enmarcar en este género por su primer single, Devil’s Son), es un álbum oscuro, de rap underground de Nueva York de mediados de los 90 en el que en ocasiones se reviste con barras horrorcore. De hecho, la presión que ejerció Columbia para apaciguar el contenido del disco ayudó en cierta manera a conseguir un disco más equilibrado que, aunque en una primera escucha pueda parecer bastante lineal por el estilo instrumental y la voz y los flows de Big L, podemos encontrar suficiente variedad para no aborrecerlo en pocas escuchas. Para observar esa diversidad, lo mejor que podemos hacer es dar un pequeño y rápido repaso por los doce cortes que forman el álbum.

Arrancamos con Put It On, el tema más lumínico. Este primer corte, con la ayuda de Kid Capri a los coros, sirve para presentar a Big L, quien no se reserva y muestra su chulería. Seguimos con MVP, el tema más comercial y que, al igual que el anterior, estamos ante un tema braggadocio para chulear y alardear como MVP del juego del rap. Con No Endz, No Skinz llegamos a un corte más definido. En éste, Big L habla sobre las chicas del ghetto desde la una ironía que puede llegar a sonar sarcástica hasta el punto de poder interpretarse como misógena si es que no se interpreta desde el humor.

El cuarto track es 8 Iz Enuff, el primer tema de posse, que comparte con compañeros de su grupo Children of the Corn y otros amigos del barrio. El tema puede simbolizar los cyphers callejeros tan habituales en aquella época para Harlem y Big L. Como es habitual en los temas de posse, predomina la competición. En All Black sí, Lamont sale a matar con un tema puramente horrorcore bajo una producción algo psicodélica y siniestra del maestro Finesse. Sin ir más lejos, el título hace referencia a la vestimenta fúnebre. Para no salir de la dureza tan rápidamente, en Danger Zone nos habla de su barrio desde una primera persona hiperbólica en la que escuchamos hardcore y horrocore desde un ligero storytelling.

Tampoco iba a durar mucho esa actitud. Llega Street Struck con una base más relajada y se presenta como el corte más pedagógico, el que advierte de la peligrosa vida de la calle. Pasando por las tres personas gramaticales, Big L habla de sí mismo, advierte a sus oyentes y narra lo que ha vivido gente de su entorno. Con el tiempo acabaría siendo uno de los temas más emotivos de su carrera ya que reflejaría su trágica muerte.

Tan rápido como se había ido a un tema más conscious, vuelve al hardcore con uno de sus versos más crudos, en Da Graveyard, el segundo y último tema de posse. En este, en vez de rapear junto a amigos y peña del barrio, lo hace con gente más profesional como son Lord Finesse, Jay-Z, Grand Daddy IU y Microphone Nut y Party Arty en un segundo plano. Seguimos avanzando y llegamos al corte que da nombre al álbum: Lifestylez ov da Poor & Dangerous, un tema que reúne un poco de todo. Empieza presentándose, habla de su "Danger Zone" y escuchamos alguna rima horrorcore, hardcore, braggadocio, etc. El tema, que acaba con un “controversial, not commercial”, nos puede recordar a sus freestyles en cuanto a estructura; no hay estribillos y lo rima todo de un tirón.

Pasamos a la parte final del disco con I Don’t Understand It, uno de los temas más antiguos del proyecto pero que podría aplicarse perfectamente a la actualidad. En él, pone su punto de mira en todos los raperos comerciales que se han vendido o prostituido, los raperos mediocres que triunfan y los raperos buenos que no lo hacen (como ejemplos, en una entrevista nombró a Kool G Rap, Grand Daddy IU y Lord Finesse). Simplemente no llega a entender cómo puede ocurrir todo eso. A esta canción le sigue otra con un discurso de carácter parecido, otro tema crítico, esta vez más social, centrándose así en la brutalidad y racismo policial y del sistema. Otro corte que aún sería vigente a día de hoy. El último tema, Let ‘Em Have It L fue uno de los pocos que pudo actualizar y es el único que cuenta con una producción ajena a DITC, no por el estilo sino por el autor, que es Craig Boogie quien la firma. El álbum se cierra cíclicamente, conectado en cierta manera con el track inicial, pues es un corte braggadocio, esta vez desde la oscuridad, con coros en el estribillo de un hype man que anima al joven L.

El álbum no obtuvo demasiada repercusión, apareció en diversos medios (probablemente fue The Source quien se interesó más por el trabajo y le otorgó 4 micrófonos) pero no consiguió altas posiciones en la Billboard. Ni los singles ni el disco, que tampoco consiguió llegar a oro. De primeras, Big L tenía mayores expectativas pero en cuanto el disco llevó unas cuantas semanas en venta y se percató de su relativo poco éxito, no se decepcionó consigo mismo ni con el público sino más bien con Columbia, la discográfica. Si nos acordamos de Nas y su Illmatic recordaremos que también se dijo que la discográfica no hizo todo lo que pudo. Para esas fechas, Columbia trataba con Cypress Hill, The Fugees, Nas y Big L. Si Nas ya estaba por debajo de los dos primeros grupos, imagínense Big L… Columbia ni siquiera tuvo que invertir demasiado en el álbum, hay que tener en cuenta que todas las producciones y colaboraciones corren a cargo de su entorno y según cuenta Lord Finesse en una entrevista, L solía trabajar muy eficientemente en el estudio, siempre llevaba las letras acabadas y aprendidas.

Durante los siguientes, meses gente de Columbia que había estado junto a Big L dejó la discográfica, algo que hizo a Lamont afirmar que “se había encontrado con gente extraña que no entendía su música, eso, las pocas ventas del disco y que desde la discográfica no lo veían suficientemente comercial hizo que se desvinculará de ellos.

Nos vamos ya hasta 1997/1998, cuando fundó el sello Flamboyant Entertainment junto a Rich King tras haber meditado y haber llegado a la conclusión de que era mejor montárselo por sí mismo y con su gente, algo que ya había hecho Jay-Z y le había funcionado mejor que a él con Columbia. El sello tenía como leitmotiv el rap underground, rap sin samples conocidos y/o comerciales ni estribillos R&B. A la larga, también tenía pensado convertirlo en algo más que un sello y comercializar ropa, por ejemplo, algo parecido a lo que estaba haciendo Wu-Tang Clan. Con Flamboyant tenía pensado sacar su segundo álbum, que iba a ser titulado The Big Picture y, después de eso, sacar trabajos de amigos suyos como podían ser C-Town o Herb McGruff.

Olvidando ese paréntesis, en verano de 1998 se lanzó su vuelta al rap game con un maxi-single que contenía Ebonics (Criminal Slang) en la cara A y Size ‘Em Up en la cara B, ambos temas producidos por Ron Brownz (parece que desde la DITC estaban bastante ocupados y Big L optó por buscar a alguien más que pudiera ofrecerle algo más rápido y que se convirtiese en productor del sello). El disco, más concretamente la cara A, puso a Big L en el punto de mira de mucha gente, entre otros Damon Dash, co-fundador y CEO de Roc-A-Fella Records. Ebonics (término originario de los 70 que significa algo así como jerga afroamericana) es el tema de slang por excelencia. Cabe la posibilidad de que fuera influenciado, aunque está muy lejos de la copia, por el Broken Language de Smoothe da Hustler junto a Trigger tha Gambler. Como apunte extra, en el videoclip de dicha canción aparece Big L. Hasta entonces no se había escrito un tema igual y dicen que su letra estuvo en la libreta de rimas de Big L durante unos dos años hasta que pudo recopilar suficientes rimas como para plasmarlas en un sólo tema. Como curiosidad, en España se han grabado varios temas parecidos como "Jerga Perra" de El Tralla en su primer EP (2002), en alguna pequeña parte del famoso “A Las Cosas Por Su Nombre” de Hate en el tercer largo de Violadores (2006) y un inédito, “Simplemente Jerga”, de un joven Roke (2011).

Antes de tocar el tema de Roc-A-Fella, nos quedan varios sucesos y hechos como el beef con Mase (aka Ma$e, aka Murda Mase). No conocemos demasiado, pero sí que contamos con declaraciones como las de Fat Joe, quien tuvo que ayudar en un apuro a L frente a Mase. Las de su hermano Donald, quien dijo que Mase había hablado de más en ciertas ocasiones y había afirmado haber escrito rimas para su hermano pequeño, algo que podemos leer por internet (además, más adelante, Don también tendría sus problemillas con Cam’Ron). O las de Mike Boogie, quien en el tema Me & Big L dijo haberse enfado por no salir en 8 Iz Enuff, pese a que sí que apareció en el último track del álbum como outro. Saliendo de los beefs, de ese periodo de tiempo sacamos colaboraciones para gente de la DITC, la NOTS Click o Shyheim. Big L también tanteó con los beats, algo que había reconocido interesarle y que quería aprender más profesionalmente para un futuro, y nos dejó con dos producciones, la primera se encuentra en el disco debut Legal Drug Money de Lost Boyz (1996) y la segunda en el Manchild de Shyheim (1999). Por último, podemos mencionar su gira por Europa junto a componentes de DITC, en la que pisó Zagreb (Croacia), Londres (UK), Ámsterdam (Holanda), Alemania y hasta Japón.

Volviendo al interés de Roc-A-Fella por Big L entramos al final de su historia. Es comúnmente sabido que Big L iba a firmar con Jay-Z, o mejor dicho, con Roc-A-Fella antes de su muerte y así es, aunque no de cualquier manera. Roc-A-Fella quería llevarse a Big L, pero su lealtad no quería abandonar a sus amigos Herb McGruff y C-Town, quienes no interesaban al sello. En entrevistas póstumas, Damon Dash ha afirmado que tenía todas las intenciones de ficharlo, eran amigos de la infancia e iban a llegar a un acuerdo. Rich King, mánager de Big L, también postuló que por aquel entonces, Roc-A-Fella se encontraba en situaciones problemáticas con Def Jam y no tenía suficiente capital por lo que el sello no podía comprometerse a ciertos puntos legales. Finalmente, la última propuesta que conocemos es la de un grupo que se llamaría The Wolfpack formado por C-Town, Herb McGruff, Big L y Jay-Z. De alguna manera, serviría para probar a los MC’s y llegar a un futuro acuerdo, pese a que nunca se llegó a formar.

La leyenda y rumorología cuenta que Big L habría llegado a un acuerdo con Roc-A-Fella días antes a su muerte (hubo voces que manifestaron haber encontrado contratos o documentos en su habitación). El lunes 15 de febrero de 1999 salió a la calle para repartir flyers de su próximo evento organizado por Flamboyant Entertainment: Men of Respect, programado para el ese jueves 18 en el que participarían él y Damon Dash y anunciarían su fichaje por Roc-A-Fella Records.

Su asesinato, envuelto de misterio, se produjo sobre las 8:30 de esa misma noche entre su calle 139ª y la quinta avenida, donde desde un coche en marcha dispararon hasta nueve veces en su pecho y cabeza. Su muerte cogió desprevenidos a todos sus conocidos y a día de hoy aún no se ha resuelto.

Posiblemente este sea de los temas de su historia en los que haya más información falsa. Siempre se ha ido extendiendo el rumor que Gerard Woodley (conocido como Reggie y amigo de la infancia, que de hecho aparece en fotos junto a L) disparó a Big L aunque lo habría confundido con su hermano mayor, Big Lee, quien supuestamente debería dinero. Lo más probable y lógico es que esto sea falso. Como decíamos, Woodley conocía a Lamont y su familia, por lo que suena muy extraño que lo confundiera. Por si fuera poco, sus dos hermanos estaban cumpliendo tiempo en prisión, raramente lo desconocería si de verdad tenía razones para matar a alguien. Lo que sí que parece ser verdad es que Big Lee estaría involucrado en el asesinato. Se dice que debía dinero a traficantes y, de hecho, cuando cumplió condena, fue asesinado. La policía neoyorquina señaló que el asesinato de Big L podría haber servido únicamente para que Big Lee saliese de prisión y poder dar con él.

De mayo de ese mismo año, aún podemos leer una noticia de la MTV en la que cuenta que la policía habría detenido al sospechoso, Gerard Woodley. El mencionado ya tenía antecedentes pero se había librado de grandes condenas por faltas de evidencias, en este caso sucedió lo mismo. Tras muchos años sin novedades, este 24 de junio se comunicaba el asesinato de Woodley, quien ya era sospechoso de hasta tres asesinatos, también en la calle 139ª. Después de la muerte de L, Woodley había estado en prisión en dos ocasiones por posesión de armas.

Hasta el momento todo parecía indicar que Big L era totalmente inocente. No tenía antecedentes penales, las cosas le estaban yendo bien, había fundado su propio sello y tenía opciones para fichar. Su gente más cercana siempre dijo de él que era un bromista, un buen chico que sólo se había metido en algún lío apostando a los dados (popularizados en las esquinas neoyorquinas), pero toda su maldad la escupía en el mic. Decía hasta el momento porque tras la muerte de Woodley, Cam’Ron protagonizó un par de noticias. La primera fue que asistió a su funeral, la segunda, y más importante, fue la de un vídeo que subió a su Instagram en el que adelantaba un nuevo tema donde afirmaba que una semana antes al asesinato de Big L, éste habría intentado matar a su asesino. A esta nueva teoría le podemos añadir unas viejas declaraciones en las que su hermano mayor, Donald, decía que en el momento de su muerte, estaba hustleando. Con la muerte de Woodley, la policía comunicó que creían que Big L podría haber formado parte de una banda criminal en la que ayudaría a facilitar localizaciones de dealers para que fueran atracados. Es posible que su hermano Lee tuviera algo que ver con esa banda. Estas afirmaciones vuelven a abrir nuevas teorías, aunque lo más probable es que no tengamos novedades hasta dentro de otros tantos meses o incluso años.

Como suele pasar, tras la muerte de un artista todo son buenas palabras y obtiene todo el reconocimiento que debería haber vivido. La DITC hizo varios bolos en su honor y diversas revistas y medios rindieron tributo a la que ya pasaría a ser una de las figuras más importantes del rap de Harlem. Antes de la publicación de su segundo álbum, The Big Picture, salieron varias colaboraciones que tenía pendientes, Full Clip (el famosísimo tributo de Gang Starr) y Worldwide, el primer álbum de DITC donde Big L aporta bastantes párrafos.

El 1 de agosto del 2000 se lanza The Big Picture, que estaba planeado para 1999 pero atrasado a causa de su muerte, a manos de Flamboyant Entertainment y Rawkus. El álbum se completó por su mánager Rich King, algo que causó que se alejará aún más de la DITC. Con una primera y simple escucha ya notamos un estilo de producción más distante a la de su crew y, por tanto, a la de su álbum debut. Desgraciadamente el resultado final del álbum no es el que Big L había planeado, vemos muchos temas acabados póstumamente, algunos de ellos con artistas de gran renombre como Kool G Rap, Big Daddy Kane o 2Pac. Así como otros cortes como un freestyle o temas de una sola toma, posiblemente esas grabaciones eran pruebas para futuros temas. En octubre de ese año 2000, la RIAA (Asociación de la Industria Discográfica de América) certificó el álbum de oro tras haber alcanzado la cifra de medio millón de copias vendidas. Una cifra que su álbum debut, Lifestylez ov da Poor & Dangerous, no ha conseguido.

Más tarde, salieron otros recopilatorios: Children of the Corn (2003), The Archives (2006), 139 & Lenox (2010), Return of the Devil’s Son (2010) y The Danger Zone (2011), entre otros tantos no oficiales, bootleg. A día de hoy el caso de L es complejo: una vez murió su madre, las ganancias por su música pasarían por mano de su padre, quien abandonó la familia. Este hecho ha hecho que gente como Lord Finesse se negara a trabajar en nuevo material.

Big L dejó un legado que nunca ha llegado a alzar el vuelo, un legado pobre que no corresponde a su enorme potencial, algo que puede pasar en el mundo del hip hop. Mientras Tupac, Christopher Wallace (Notorious) o J Dilla gozan del máximo reconocimiento en el mundillo, otras viejas leyendas como Scott La Rock, Big Pun, Pimp C o incluso Eazy-E (sobre todo antes de la biopic de NWA) quedan en el olvido por parte de los medios musicales más generalistas.

Como si de una maldición se tratase, la carrera musical de Big L ha ido cayendo en desgracia con el tiempo. Su primer álbum no funcionó cómo debería, no pudo llegar a vivir el éxito que llegaría con su segundo álbum, no se le ha llegado a reconocer la influencia causada en artistas exitosos como Cam’Ron, Ma$e o Mac Miller, no han llegado a triunfar sus amigos más cercanos como C-Town y Herb McGruff, etc. No ha aparecido en ninguna película, aunque sí que está en marcha un documental que se lleva gestando con pocos recursos desde hace casi diez años por su amigo Jewlz y su hermano Donald. Pese a lo que está costando, hace recientemente poco, a principios de agosto, se presentó un sneak peek en Harlem.

Pocas son las veces en las que leemos su nombre en artículos de hip hop o se reconoce su talento, ni siquiera suele aparecer cuando se habla de métrica y skills, algo de lo que más reluce en su estilo. Pero aunque su legado no cuenta con suficientes apoyos ni hay una fundación o una fanbase potente detrás, la comunidad underground del hip hop sí que tiene en cuenta su nombre. Sin pensar demasiado, se me vienen a la cabeza diferentes temas de este mismo año donde aparece Big L sampleado: "LVP" de Fernando Márquez, "Who Wants It?" de Old Young Kidz, "Killers" de Toteking y Dheformer, "Put It On" de Juan el Culpable o la intro del "99" de Lil Supa, por ejemplo. De un poco antes, también tenemos un tributo inédito del argentino T&K y un vídeo de DJ Uve repasando sus vinilos.

No sabemos dónde estaría a día de hoy si aún viviera. Tenía una grandísima oportunidad con Roc-A-Fella, una oportunidad que igual habría acabado con la leyenda o igual la hubiese acabado de fraguar. Nas, por ejemplo, reconoció que podría haber sido difícil haber competido contra él y más recientemente, Jay-Z dijo que tenía la capacidad de hacer buenos temas y estribillos con gancho para atraer a más público. Lo único que sabemos es que su música no puede pasar desapercibida y su aportación musical le ha dado creces para que su figura esté más presente que ahora cuando se habla de hip hop clásico.

Como os contábamos al inicio del primer post, para acompañar este artículo hemos preparado el recopilatorio exclusivo PreLifestylez (90-95) que podéis escuchar aquí y descargar aquí y un mapa interactivo en el que se muestran diferentes puntos de la ciudad de Nueva York relacionados con la historia de Big L.

Esperemos que os haya resultado interesante. Y como ha dicho cientos de veces el tío Preemo en nuestros loros: "Big L, RIP!".

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2 Comentarios

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Pablo Carballido hace más de 5 años

ARTICULAZO

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Santana hace más de 5 años

Buen artículo Big L R.I.P.

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