Pulcro - Dios No ha muerto (por Raúl R. Sola Rase)

Producido por: Stash House

Letra de Dios No ha muerto (por Raúl R. Sola Rase)

La economía es la teología actual,
Dios padre, el Capital, omnipotente
siempre por encima del bien y del mal,
omnisciente, discierne la virtud del pecado,
ofrece su comunión en la posesión material,
el refugio en lo mundano, en lo superficial
Palabra de Dios, mandato moral:
el reino de los cielos verdadero orden mundial,
porque la tierra dejó de ser plana todo proceso hoy ha de ser global
resistirse es ir contra la hermandad
pero que el pueblo alce banderas
que crea en sus fronteras
y sólo yo las pueda violar
y así seguir siendo patrón
sin patria ni hogar,
con una cara en cada altar,
el cielo es el paraíso…
fiscal,
tributar es cosa terrenal.
Discípulos cargad mi morral
dejad que asomen placebos,
con gusto de anhelos
y dadlos a probar,
cada semana se habrá de comulgar,
dejad a un lado ideologías,
beato es el neutral,
porque mía es la única verdad:
mereceros mi cielo,
demostradlo en lo cotidiano
la riqueza es signo de favor divino,
la pobreza lo contrario,
mirad abajo, aquellos que se conforman,
que no amasan fortuna ni gloria,
son unos paganos, unos idólatras,
despreciadlos por norma,
norma que no habéis de cuestionar, acatad que son dogmas,
sin fe no hay gloria,
comportaros como hombres de bien
businessmen,
mirad siempre el lado lucrativo,
llevadme siempre en vuestros bolsillos
y calculad, calculad cada gesto,
actuad en cada relación según su beneficio y vuestro dividendo.
No lo dudéis, sois egoístas
justificaros siempre en base a esto.

Hijos míos, entre hermanos, ¡hay que competir!
nada es fácil…
para que haya cielo ha de haber infierno
promulgad, promulgad con el ejemplo,
no mováis un dedo hasta que lo mueva el resto
actuad siempre en relación a como lo hagan otros,
alejaros de los actos propios,
de la impía conciencia subjetiva,
pero recordad que sois individuos
que nadie sino yo os una.

Palabra de Dios.

Malaventurados aquellos que guardan su conciencia con recelo
y piensan desde sí mismos,
se observan como una interposición de capas,
una encima de la otra,
con pliegues de lo más ambiguos,
manchas de sociedad,
parches subjetivos...
¡al diablo con el yo!
el mal habita en la peculiaridad de cada individuo,
no se os separa para pensar,
se os separa para uniros
-por la distancia-,
porque ante la agonía,
ante el terror de la soledad más profunda:
Dios es uno
y está en Todos.